viernes, 29 de abril de 2011

Jujuy y Salta, recuperando la confianza

Después de 3 días en Orán, durmiendo dos noches en la Terminal de buses, finalmente ahorramos lo suficiente para llegar a Jujuy, una ciudad màs turística y con mayores oportunidades de generar algunos ingresos. En estos momentos nos importaba mucho el poder ahorrar para llegar a Tucumán. De Jujuy y en general de las provincias del norte argentino no sabíamos nada. Incluso Tucumán era algo raro para nosotros, sólo porque los chicos que conocimos en casa de Edison en Lima, Perú eran de allá es que pensábamos en hacer esa escala antes de llegar a Buenos Aires. Pero dado nuestro presupuesto limitado tendríamos que hacer más de una escala intermedia.

Ahora estamos contentos de haber paseado y conocido esa zona del Norte  de Argentina, pues allá se vive de otra manera, la gente es amable, solícita, presta para ayudar y muy orgullosa de sus tradiciones y su folcklore, eso incluye varios ritmos que no conocíamos como la Chacarera, la zamba (con z, suave y muy diferente de la samba brasileña) el carnavalito (que no es sólo una canción, sino todo un género) y otros más, lejos del tango y la milonga.

Nuestra primer escala fue Jujuy, capital de la Provincia del mismo nombre. ANtes de salir consultamos en internet si algun couchsurfer (CS) de alli nos podría hospedar, pero no tuvimos ninguna respuesta positiva. Así que al llegar a la Terminal de buses, preguntamos por algun hostal barato y nos recomendaron 2 que estaban a unas 5 o 6 calles de allí. Nos hospedamos en la Posada Río de Janeiro (que chistoso, justo ayer (17 de abril) fuimos a ver la película de Disney "Río") un lugar limpio y agradble. El clima en Jujuy estaba muy  soleado y para llegar al centro hsay que cruzar un río que viene de las montañas cercanas, muy bonito espectáculo natural.

El Centro tiene una calle peatonal donde están la mayoría de los restaurantes, heladerías, regalerías (tiendas de regalos), jeanerías (donde venden jeans, lógico) y empanaderías (donde venden empanadas, claro) además de conducir de la Iglesia de San Francisco a la Plaza principal. Ya nos habíamos empezado a acostumbrar a los horarios en que sale la gente a almorzar y a cenar, pero fue aún impresionante ver que había familias, que iban a tomar helados a las 0:30 y 1:00 am! Entre semana y con niños pequeños, quizás eran turistas, pero de todos modos me impresionó.

Fui a tocar música en un restaurante-café-billar antiguo y muy tradicional llamado "los Chinos". Alli me dejaron tocar adentro, y los que jugaban billar se entusiasmaron mucho, aunque los que tomaban café -casi todos adultos mayores- no tanto, les gusta platicar y que les pongan atención, como todos! Pero los demás lugares sólo permitían que se tocara música afuera... y en casi toda Argentina sería igual, tocar sí, pero en la vereda (la banqueta, diríamos en México) y aún asi salio suficiente para el hospedaje, comida (aunque no milanesas supremas suizas, ni modo!) y ahorrar un poco. Un par de días de lluvia, pasear un poco, conocer a otros huéspedes del Río de Janeiro (como el sacerdote polaco que no parecía cura, sino artista de tv-turista de incógnito) y ya estábamos casi listos para salira hacia Tucumán, pero varios de nuestros amigos (Hernán, Nico y Juli por ejemplo) nos recomendaron pasar por Salta, coiudad muy colonial y de gran tradición en el norte argentino. Ok, como nos alcanzaba de todos modos para llegar hasta Tucumán, decidimos hacer esa otra escala: Salta.
Y qué bueno fue! Porque a pesar de no haber CS's allí nos pudimos alojar en un hostal muy bonito, cerca del centro (como a 8 calles) muy cerca del Patio de la Empanadas, del paseo de los poetas y del Restaurante ___ (hay una zamba escrita especialmente para ese lugar, que fue el pago de una cuenta tremenda que tenía un músico con el establecimiento y que lo volvió muuuy famoso), asi como las tiendas de música más grandes de la ciudad (aunque fuese sólo para ir a ver, je, je!)

Al llegar a Salta nos abordron una serie de promotores de hostales, cada uno resaltando las virtudes de su lugar (WiFi, cocina con utensilios, pileta!, ambiente relajado o festivo, sala de TV, computadoras, salidas a excursiones, taxi sin costo desde el Terminal, chicas turistas todo el tiempo, etc). Aunque nosotros decidimos buscar alguno por nuestra cuenta. Salimos del Terminal y caminamos junto a un parque muy bonito con un pequeño lago donde pasea parejas en botes de remos (como Chapultepec!) también un teleférico que lleva a un mirador y un boulevard comercial muy transitado.

Ya desde la terminal se empiezan a ver varias construcciones antiguas... pero llegando a la Plaza Central Wow! las construcciones son bastante más monumentales! Con un estilo neoclásico algunas y afrancesado de fines del siglo XIX otras, con muy buen gusto la mayoría. La oficina de Turismo nos regaló mapas de la ciudad nos recomendó otros tantos hostales. Yo veía mucha gente en la calle, la plaza está rodeada de restaurantes y todos estaban llenos! Pero aún teníamos que dejar nuestras cosas en algún lado. Comenzaba a llover y decidimos finalmente ir a unos de los hostales que nos recomendaron tanto uno de los promotores como la chica de turismo (que sabía casi todo de la ciudad, con detalles!) y fue una buena elección, sobretodo porque nos dejaron pagarles la mitad al llegar y la otra mitad antes de las 11:00 pm.
Así que salí en cuanto dejamos las cosas y me cambié de ropa... pero ya casi no había gente en la plaza Mmmmhhhh...! Ahí sí me sentí un poco presionado, pero como sea toqué donde pude: a las dos mesas de un restaurante elegante que después de la llovizna querían cenar afuera para poder fumar tranquilos y que les encantó la Leyenda del Beso y Bésame Mucho, los niños y adolescentes en un restaurat de comida rápida que alaudieron con Bella Ciao, los norteamericanos que gustaron del Summertime y hasta los mayores que después de tocar insistían en que tocara algo argentino ("es que acabo de llegar" les decía yo) y me salía del paso con Carnavalito o el Cóndor Pasa. Como sea, mientras pasaba de un lugar a otro disfrutaba mucho de la vista de los edificios antiguos iluminados y las iglesias, los perros que eran muy amigables, los niños que paraban de llorar al acercarme con una melodía.

Salta tiene además una zona de Restaurantes más alejada del centro llena de Peñas, toqué en un par, pero la mayoría tienen grupos ya contratados y muy buenos! cantan, tocan varios instrumentos, bailan con unas coreografías exactas y complejas. Muy buenos espectáculos, hasta me daban ganas de participar en alguno!

Los que sí me habrán alucnado un poco son los de un restaurante grande de hotdogs (o Panchos, que les llaman acá) porque todas sus mesas están afuera y yo llegué y empecé a tocar sin pedir permiso (ya estaba un poco harto de que varios, incluso con mesas en la vereda, me dijeran que no, que el dueño o la municipalidad no lo permitían. Afortunadamente la respuestas fue muy buena y desde el primero hasta el último día toqué dos veces por noche, sorry! También las señoras que atienden en el Patio de las empanadas fueron amigables y me hicieron un pequeño descuento al comprarles una docena de las famosas empanadas Tucumanas de carne, Mmhhhhh!

En el hostal conocimos un argentino que había hecho el mismo recorrido que nosotros, casi en las mismas fechas, pero fue apenas en Salta que coincidimos; sólo estuvo dos noches y estaba más que ocupado con su novia, muy comprensible, je ,je!

En fin, Salta nos dejó un buen sabor de boca. Sobre todo en la última noche: caminaba yo sobre el paseo de los poetas ya casi para terminar mi ruta de esa noche, un día tranquilo y sin mucha actividad, cuando de pronto, saludo a un señor ya mayor afuera de un restaurante y echo un vistazo al interior, pero no tenía gente. El hombre me preguntó si pensaba tocar allí y le dije que parecía que no había Quorum. Él me preguntó de dónde era yo, de México le respondí, mientras se acercaba otro y el primero le dice "mira, un mexicano!" Toca algo, me insitieron y yo desde hace meses toco siempre que lo piden, aunque sea un poquito para compartir y alegrar un poco, aunque no espere que me paguen por eso, una canción y listo. Toqué, claro Bésame Mucho. Mientras tocaba salió otro más y entre los tres me contaron que ellos son poetas, que se reunen allí seguido y que entre tangos, zambas, Chacareras y milongas escriben y comparten sus poesías. ME invitaron a pasar, una copa de vino, un par de empanadas, cambiaron la música para mostrarme a un flautista alemán o sueco, no recuerdo bien, pero muy bueno eso sí! y me recitaron algunas poesías, me preguntaron de México, si seguía el hervidero de sangre y si se escuchaban tangos en nuestra tierra linda, les respondo con una breve explicación sobre la guerra contra el narco, el fraude electoral y los tipos de música que se escuchan en casi toda latinoamérica, pero que gracias a Juli, Nico y otras amistades mis amigos y yo ya conocíamos a Piazzola y algunos otros autores. Ellos seguían leyéndome sus poesías, una me hizo recordar a mi amigo Miguel, QEPD, una poesía sobre una guitarra favorita, sonora y noble que fue encontrada en la basura, tratada con cariño y convertida en compañera de la vida, con gratitud y con afecto. Las lágrimas asomaron por mis ojos y les agradecí mucho esa noche tan especial. Antes de despedirme me regalaron un poema escrito casi en el momento, Wow! Qué hombres tan especiales aquellos salteños! Desde entonces y para siempre Salta estará en mi corazón.

Al día siguiente salimos pasado el mediodía para probar suerte pidiendo "ride" o "aventón" (haciendo dedo le dice acá) pasamos un par de horas con nuestros letreros que decían Tucumán con una mano pintada por Brankito y tratamos de hablar con los que se detenían en la estación de servicio (gasolinería) pero los empleados no nos dejaron "la empresa no permite este tipo de actividades" me decían los muy... diplomáticos, je, je! Como ya teníamos dinero para toar un bus y viendo el nulo resultado de nuestros intentos, decidimos tomar el bus hacia Tucumán. Allí nos esperaban ya nuevos amigos por conocer, de Couchsurfing y otros más.

Desde el Sur Sur, cada vez con más y mejores recuerdos,
R2

lunes, 18 de abril de 2011

Argentina!

Y allí estaba... al fin... Argentina!

Es curioso que escriba sobre nuestra llegada a Argentina ahora que estamos saliendo... somos unos colgados (lentos).
Bueno, como les habiamos contado en la entrega anterior, pasamos a Tarija cerca de la frontera Bolivia-Argentina; conocimos esa ciudad boliviana tan pintoresca, celebramos el cumpleaños de Carlos y charlamos bastante sobre México con varias personas, como mirarse en un espejo... y a cambio gastamos un poco más de lo que habiamos pensado, en hospedaje, en el desvío del camino, en comida (muy buena, eso si) y taxis.

No parecia tan importante el gasto y seguimos hacia la frontera. Salimos de Tarija pasando del mediodía y llegamos a la frontera muy emocionados. Todo bien del lado boliviano, luego caminamos cerca de un kilómetro, pasando por el puente que pasa por el río y que tiene pintada la mitad con los colores de la bandera de Bolivia y la otra mitad con los colores de Argentina. El agente fronterizo del lado argentino nos preguntó cuánto tiempo estaríamos y le dijimos quer varios meses, pues queríamos conocer gran parte del país. Nos dio 3 meses y nosotros preguntamos si podrían ser 6 meses, pero él dijo que ahora el máximo son 3 y que para 6 se necesita un permiso especial si vas a estudiar o a trabajar, asi que nos quedamos en 3.

Tomamos un bus que nos llevó a la "ciudad" más cercana, Aguas Blancas donde pensábamos tomar un bus a Tucumán, donde viven los chicos argentinos que conocimos en Lima, Perú. Ya atardecía y llegamos entre las sombras largas de la tarde a Aguas Blancas, que es más bien un pueblo chiquito. Buscamos dónde cambiar pesos bolivianos a argentinos y descubrimos que en el pueblo no habia banco (menos cajero) ni buses a Tucumán. Solo nos podrían llevar a Orán, la ciudad más cercana desde alli con cajero y terminal de autobuses. Quien nos cambió el dinero fue el cajero de uno de los buses. Ya anochecía y no sabíamos a dónde íbamos a llegar ni con quién, y nuestros pesos bolivianos se hicieron muuuuyy poquitos pesos argentinos. apenas para pagar el bus hasta Orán y un pequeño extra. Mmmmhhh....

Llegamos a Orán ya entrada la noche. Pregunatmos el costo para llegar a Tucumán: más de $270 pesos Argentinos (como $800 mexicanos) cada uno! Ok, tenemos unos 20... nos faltan sólo 250, Ups!

Fuimos al centro a buscar un cajero, un internet y ver lugares para tocar música. . Yo me puse a tocar mientras Branko revisaba su tarjeta para ver is algun alma caritativa nos habia enviado algo. El cajero marcaba poco más de $100 pesos argentinos, pero cobraba una cuota de $16 pesos! Branko decidió ir a otro cajero para ver si la comisión era menor y canceló la operación. Sí, habia uno de menor costo, pero al tratar de sacar el dinero le marcó "saldo insuficiente" Qué! Sí, saldo insuficiente, pues a revisar el saldo: $0 ! (Ceros!)  EL cajero anterior se "targó" $100 pesos, Valiendo! Y ya para entonces habíamos gastado unos $30 pesos en almuerzo de empanadas.
Tocando música tampoco hubo muchos resultados, al final salieron como $40 pesos y teníamos que pagar comida, buscar hospedaje y guardar dinero para el bus, ja, ja!  Preguntamos precios de Hostales y lo mínimo eran 35 por persona, pero implicaba no cenar... no señor! Decidimos mejor dormir en el Terminal de buses y cenar algo. Ahi fue la primera experiencia positiva en Argentina, no sólo porque los Ñoquis que pedimos en un restaurante barato pero limpio eran hechos a mano, sino que además nos trajeron pan para acompañar y queso parmesano! Parece muy normal, claro, pero luego del tiempo en Ecuador, Perú y Bolivia para nosotros resultó extraordinario! Mmmmhhhh!

El Terminal de Orán es grande y espacioso, como hacía calor no se requería ninguna cobija o manta para pasar la noche. Lo que sí hubiese sido muuuy útil es un gato, una lagartija o algún otro animalito que se comiera todos los insectos que nos rodeaban, caminaban a nuestro lado, volaban a nuestro alrededor y subían por nuestras ropas, Ya chole! Entre los insectos y cuidar las mochilas me salieron unas ojeras tremendas, pero eso no era todo...

Por la mañana salimos a conocer un poco mejor la ciudad, a desayunar algo, un cafecito que acá venden con unos panecitos rectangulares un poco tostados, muy sabrosos pero que al morder el primero se me volvió a caer mi diente. Ufff! Bueno, pues a buscar con qué pegarlo. Una vez hallado un similar de  kolaloka y pegado el diente, habia que salir a tocar un rato para la hora del almuerzo, pero resulta que la gente acá tiene como 3 o 4 horas libres entre 1 y 5 pm para almorzar y dormir la siesta, asi que poca gente. Dios mío! Bueno, pero antes del almuerzo hallamos una cafetería donde el muchacho que atendía y su mamá fueron muy amables, nos dejaron guardar las cosas en su local mientras pasaban esas horas eternas, nos hicieron un descuentito en el precio del café con sandwich, nos platicaron un poco sobre las costumbres de la zona (como el Corso, una comparsa artística que circula por las calles cada sábado) y me recomendaron lugares para salir a tocar mùsica. Excelente! Esa noche ya juntamos suficiente para viajar a Jujuy, no Tucumán, pero al parecer Jujuy tenía más actividad y era una ciudad grande con mejores perspectivas económicas.

Pasamos una segunda noche en el Terminal, con sus insectos, sus vagabundos y la gente que esperaba algunos transportes a mitad de la noche. Una chica que atendía una cafetería también nos platicó un poco sobre la vida tranquila en Orán, lo que se escuchaba de México y su guerra contra el narco con los muertos nuestros de cada día, estaba preocupada. Y el chico que atiende las cabinas telefónicas nos dejó hacer una llamada a Visa por el número 800 sin costo ... y de verdad no nos cobró nada a pesar de que la llamada se realizó unas 4 o 5 veces y a final estuvimos 45 minutos dialogando con Visa y con los del banco Inbursa para al final tener un número de reporte y una promesa de que nos depositarían en 24 horas esos 100 pesos mientras se investigaban (ja, ja, el dinero llegó 2 meses después) En fin, al día siguiente salimos hacia Jujuy en busca de una situación un poco mejor, y así fue!

De Jujuy les platicaremos más adelante. Visiten Orán, para descansar si gustan, Pero no se les ocurra dormir en el Terminal a menos que sea absolutamente necesario, je, je!

Abrazos desde la Patagonia,
R2

viernes, 8 de abril de 2011

Sueños Cumplidos

El payasito callejero que viaja a Europa y realiza un festival en su tierra natal,
Las chicas que van a Holanda a mirar un cuadro, con sus ahorros de meses,
Los peregrinos que llegan a Santiago de Compostela (y algunos vieron un payasito callejero al salir),
Los musulmanes que llegan a La Meca,
La familia que se queda a vivir a orillas del lago,
La fotógrafa que viajó trabajando en cruceros por el mundo,
La bailarina que monta un espectáculo y luego otro y otro, desde el corazón,
El colectivo que abre un espacio de dignidad y lo mantiene vivo día con día,
La familia desplazada que obtiene por fin una nueva casa,
El chico enamorado que sale al encuentro de su cita,
La abuela que mira la sonrisa de su nieto,
El abuelo que mira a sus hijos y nietos reunidos y contentos,
Los viajeros que cruzaron el continente para visitar a sus amigos, como habían quedado,
Tú y Yo, que con sonrisas nos miramos...

Cumplamos nuestros sueños!

martes, 29 de marzo de 2011

Sucre, Potosí y los Mmmmhhh...! en la vuelta por Tarija

Nuestro paso por Sucre fue más bien corto, a pesar de que es una ciudad bonita, con su centro històrico bien cuidado y un mercado donde se come bueno, abundante y barato; seguíamos entonces con la premura de llegar a Argentina, (estábamos tan cerca!) que ya no pasamos por Santa Cruz, Oruro ni Uyuni (la de los lagos de sal).

Llegamos muy tempranito a Sucre, pensando que asi nos daria tiempo de checar si algun Couchsurfer nos había respondido y ver precios de hostales con calma. Asi que fuimos a desayunar al mercado (que a partir de ahí fue nuestro lugar favorito para comer como reyes!) y luego a tomar un cafecito en un lugar pequeño donde el dueño me dijo que podría ir por la tarde que hay mucha gente para tocar algo de música... y sí, cuando regresé por la tarde no cabía un alfiler, fue una buena experiencia, es uno de los lgares más dificiles donde he tocado con meseros y clientes que pasan por un lado, adelante, por atrás, se tropiezan, ordenan, piden la cuenta... y aún así escuchan y aplauden, Wow! Normalmente toco unas 3 o 4 melodías, pero creo que toqué 2 extras a pesar de las complicaciones porque la respuesta fue muy buena. Muchas gracias a estas personas y a todas las que saben apreciar el esfuerzo y el trabajo detrás de cada muestra de trabajo artístico y de cualquier otra índole.

Al final nos alojamos en un hostal, sencillito pero bastante decente. Con un patio interior con la buena sombra de un arbolito, mesa y sillas para conversar, muy agradable: sencillo, pero con las plantas un lugar siempre parece mejor, no? Estabamos cerca del mercado y siempre recurrimos e él para nuestras 5 comidas del día, je, je, no sólo 3 pero abundantes, eso si! Había pocos huéspedes y el ambiente  era tranquilo. Por la noche en la caminata de la cena, conocí, entre restaurantes y tiendas, un pequeño café cultural atendido por una chica suiza, amable  y linda que decidió quedarse una temporada en Bolivia y conocer mejor un lugar y a sus habitantes. Eligió un buen sitio para trabajar, le dije.

Nos quedamos un par de noches, en una de las cuales presenciamos un espectáculo de folcklore boliviano muy bueno, gratuito y bastante profesional en el teatro municipal. Fue un folklore distinto al que habíamos visto antes. Claro, en este viaje hemos descubierto las caras poco vistas de nuestros hermanos latinoamericanos, costumbres interesantes, hechos políticos recientes y luchas actuales, culturas antiguas de las que no teníamos idea de que existieran y que en las escuelas no nos enseñan (igual de África y de Asia, nada, pero de los griegos y Europa en general, eso sí) .

Salimos rumbo a Potosí, ciudad famosa por ser, junto a la ciudad de Lhaassa en el Tibet, la más alta del mundo y por el enorme cerro que ha sido muy, pero muy explotado con la mina de plata mas grande del mundo, con los problemas que eso ocasiona: esclavitud, grandes derrumbes y accidentes, rebeliones aplastadas, etc. Antes de la independencia las vetas empezaron a agotarse y Potosí empezó a decaer vertiginosamente.  Lo que salvó a Potosí de convertirse en un pueblo fantasma fue la producción de estaño. Pero a principios del siglo XX, la sobre-producción hizo que los precios internacionales cayeran, por lo que Potosí volvió a hundirse en la pobreza.
Hoy en día se ven aun máquinas trabajando en las faldas del cerro, tremendos huecos y una población que va y viene, muchos van a Argentina a buscar oportunidades, como en México y Centroamérica hay quienes van a Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Hermanos en las penas, hermanos al fin.

Salimos con la vista del Potosí a nuestras espaldas, rumbo a Tarija, nuestra última escala en Bolivia. Decidimos ir a Tarija, pues estaba de paso antes de cruzar hacia Argentina y queríamos conocer un poco más de Bolivia, pues probablemente no regresemos de este lado en nuestra vuelta a México. Además, un chico de Couch Surfing nos dijo que podríamos quedarnos un par de días en su casa. Perfecto, así ahorramos un poco y yo tendría oportunidad de resolver algunas dudas sobre Bolivia. Pero no sabíamos lo que vendría...

Tarija es una ciudad pequeña, muy pintoresca, la gente empieza a hablar ya con un acento argentino, muchos visitantes de argentina han dejado una huella tan palpable como en la mayoría de las ciudades fronterizas, una mezcla de colores, acentos, costumbres y comidas que resulta de verdad interesante y muy rico en variedad. Nuevas cosas pueden salir de estos lugares. Tarija en particular, tiene una vida tranquila. Llegamos antes del amanecer y esperamos a que amaneciera para llamarle a Javier, nuestro anfitrión.

Mientras esperábamos en la terminal de buses, conversamos con un par de muchachos que esperaban a sus novias que también vendrían en bus. Nuevamente la idea de que México está incendiado y que estamos a los pies de Estados Unidos, una cosa que lleva a la otra. Digo nuevamente porque en este recorrido hemos encontrado personas de todo tipo (unas más cultas e informadas, otras menos lectoras pero igualmente preocupadas por lo humano) que entre su poco o mucho conocimiento de lo que pasa en México, las noticias y los conocidos que regresan de nuestro querido país se han enterado de la guerra que se vive día a día, los muertos que han costado y la gente que huye de la pobreza y de la violencia día con día. Estos dos bolivianos no eran la excepción y nos preguntaban con curiosidad si de verdad está tan grave la situación. Nosotros les aclaramos los matices regionales que hay y tratamos de mejorar un poco la imagen de nuestro México lindo, pero conforme avanza la conversación y narramos las circunstancias del campo, los tratados internacionales, la experiencia de los ultimos 3 o 4 presidentes y la historia anterior en perspectiva, resulta imposible pensar que se viva en paz y tranquilidad.

También charlamos sobre los cambios en Bolivia y otros temas más cotidianos, los vinos de la región que Debemos probar, el estilo de vida, los horarios que tienen en su día a día (digo, para saber a qué hora salir a tocar) cuando un par de señoras muy borrachitas se nos acercan y se unen a la conversación. Muy simpáticas y seguras de si mismas, nos hicieron muy corta la espera. Luego que se fueron las señoras, nosotros decidimos ir al centro y ver la plaza principal con las primeras luces de la mañana. Pequeñita, pero muy linda la plaza.

Al cabo de un rato le llamamos a Javier y nos pide que le llamemos después de mediodía. Ok, pues a desayunar. Encontramos el mercado que recién abría, desayunamos generosamente como en toda Bolivia (este país me gusta!) y luego tomamos un cafecito, buscamos un internet, y de regreso a la plaza. Al mediodía le llamamos a Javier y éste nos dijo que la noche anterior habían llegado de sorpresa varios familiares y se hospedarían en su casa... mmmhhh.... pero que llamáramos más tarde y quizás pueda ayudarnos. Mientras pues seguir en la plaza con las mochilas. A la hora del almuerzo salgo a tocar pero casi no hay gente en la calle (y a partir de aquí y luego en toda Argentina, la hora del almuerzo  y la siesta las ciudades se vacían, todos van a casa y regresan a trabajar hasta la noche) y luego nos vamos a comer nosotros, volvemos a llamarle a Javier y él no contesta. Volvemos a insistir y nada. Mientras tomamos fotos de flores, muy relajante.

 Cae la noche y Javier atiende el teléfono para decirnos que hoy no nos podrá hospedar. Su mamá está saturada con tanta gente y no quiere aceptar más personas. Mmmhhhh...! Bueno, pues a buscar hostal y en nuestra búsqueda vemos que los precios son el doble de lo que habíamos pagado en Sucre y en La Paz. Mmmmhhhh...!!! Finalmente encontramos un hostal del que pocos sabían y que resultó ser bastante bueno. Por la tarde antes de salir a tocar en la cena dimos una vuelta por las dos plazas del centro de la ciudad y en una de ellas un chico se acercó y nos preguntó ""Ustedes son Arturo y Branko, no?"  Órale!

No era Javier, pues habíamos visto su foto en CS, pero sí era otro Couchsurfer, Juan Carlos al que también habíamos enviado un mensaje y que nos había dico que no nos podía recibir. Pero nos reconoció en la plaza y nos invitó a desayunar al día siguiente. Que bien! Algo para no sentirnos mal y para ver que Dios aprieta, pero no ahorca, je, je! Fue un rico desayuno de huevos, cafecito con leche, mate de coca y mucho pan de dulce. Mmmhhh! Resultó además que era el cumpleaños de Juan Carlos y festejamos charlando sobre los zapatistas y los movimientos sociales en muchos lugares de América, temas de interés mutuo y una de las pasiones de Juan Carlos, no se crean que así festejamos todos los cumpleaños, eh?

Tarija nos gustó como un lugar para pasear y conocer el sur de Bolivia, pero sí nos provocó algunos gastos inesperados. A pesar de todo decidimos continuar y salir al día siguiente rumbo Argentina. PArtimos temprano y un bus nos dejó del lado boliviano de la frontera, cruzamos caminando y pudimos tomar algunas fotos del puente, con el corazón en la mano y la expectativa de estar a las puertas de nuestro destino en esta Aventura en Sudamérica.

Argentina también sabría mostrarnos sus Mmmmhhh...! y sus Mmmmhhhh!
Desde el Sur,
R2

domingo, 20 de marzo de 2011

Viva La Paz!

Era de noche y llovía. Nosotros habíamos viajado ya varias horas cruzando el Lago Titicaca y subido por las montañas que forman el altiplano para llegar a la Ciudad de Nuestra Señora de La Paz, sede del Gobierno central de Bolivia (aunque el título oficial de capital le corresponde a Sucre) situada a 3640 metros sobre el nivel del mar, de modo que hacía además algo de frío y una vez más no sabíamos dónde nos habríamos de quedar a dormir esa y las siguientes noches.Ahora que escribo esto reflexiono sobre nuestra premura, afán, prisa por avanzar -luego de haber pasado Navidad en Guayaquil, el Año Nuevo en Perú y nuestro aniversario como pareja numero 15 en Cusco- aunque no tuviésemos más preparativos para el viaje que haber hecho nuestras mochilas... quizás podríamos haber esperado alguna confirmación en Couchsurfing o preguntado mejores de referencias de hostales para quedarnos o quizás podíamos haber ahorrado un poco más y no viajar sólo con lo indispensable para llegar al siguiente punto, una noche de hostal  y un desayuno, ahorrada también la hora y media que pasamos caminando, preguntando y discutiendo sobre nuestras opciones (o la falta de ellas, je,je) hasta que al fin, fuimos "rescatados" por un par de artesanos que nos vieron caminando de noche con una tremenda cara (imagino) de perdidos.
Unos turistas cerca de nuestro hostal, comprando coca
Un Peruano, su novia boliviana y un amigo suyo (boliviano también) nos recomendaron el hostal donde ellos estaban hospedados. Uno que es de una gran ciudad normalmente desconfía un poco de invitaciones así, pero ellos no llegaron a ofrecernos lugar, su conversación era más sobre lo que ellos hacían que preguntarnos a nosotros y no se desafanaron (no se fueron) cuando les dimos a entender que teníamos apenas lo suficiente para el hostal al cual llegamos después de un rato de caminar, todavía en la zona del centro, pero no había habitaciones ni dormitorios disponibles. Afortunadamente había varios hostales en esa misma calle con precios económicos, así que nos quedamos en uno vecino. Me hubiese gustado verles de nuevo, pero cuando los fuimos a buscar por la mañana no estaban y ya no coincidimos de nuevo. Gracias dondequiera que estén!

 El hostal está digamos "atrás" de la Iglesia de San Francisco, aun en la zona del centro. Pasamos ahí tres noches y las otras tres siguientes en casa de Thomas, de él les contaré en unos momentos. Pero antes les diré que todo alrededor de San Francisco es una verbena: puestos ambulantes, decenas de vendedores a pie, una calle llena de peluquerías, barberías y estéticas unisex, otra con locutorios e internet y cabinas telefónicas, tiendas de dulces, la esquina donde venden los panes, al lado de la calle donde venden electrónicos, frente a una calzada en reparación con excavaciones y alambrado, etc, etc. Muy bonito si toma uno una foto en sepia, un caos si estás en medio con cara de turista, je, je!

La ciudad de La Paz debe su nombre a la restauración de la paz después de la guerra civil por la insurrección de Gonzalo Pizarro hacia el primer virrey del Perú.Pero no ha sido un lugar de mucha Paz, por ejemplo ahora se encuentran las sedes de los poderes Ejecutivo y Legislativo de Bolivia, asi como embajadas y consulados de distintos paises, lo cual trae consigo varias complicaciones, como la marcha en favor de la hoja de coca que vimos desde el departamento de Thomas y a la que bajamos a solidarizarnos. Cientos de personas en contra de que Estados Unidos promoviera en la ONU que el consumo de la hoja se considere como ilegal, en aras de combatir el narcotráfico.


Ya hasta hay una marca nueva de refresco de Coca! "Brynco"
 En fin, siendo La Paz sede de goberno, gran urbe y polo diplomático, artístico e industrial, pues no es de esperarse que sea taaan pacífica su vida como ciudad.

También fuimos testigos del informe de gobierno que Evo Morales dio como mandatario del ahora Estado Plurinacional de Bolivia, rodeado de cientos de manifestantes indígenas en apoyo a su gestión. El apoyo que Evo tiene de parte de los sectores populares en Bolivia es aún muy palpable. La administradora del hostal donde estábamos hospedados nos dijo el Domingo "Y ustedes ¡no van a ver al Evo?, ¡Va a estar en la Plaza en unos minutos!" Nos decía contenta. Yo me imaginaba un aparto de seguridad fuerte, pero en su lugar encontramos una muchedumbre que aplaudía y estaba atenta a los datos que el mandatario daba sobre desarrollo, empleo, educación, tecnología, salud, etc. Me gustó el hecho de que reconociera que aun están en los últimos lugares del continente, pero también señaló que en comparación con años anteriores, el avance era considerable. Aún falta para que esto pase de "considerable" a "notorio", espero que no falte tanto... 
Y en medio de ese caos, recibimos un mensaje de un Couchsurfer llamado Thomas, que nos daba como respuesta para nuestra solicitud de couch un "Quizás"... ¡Cómo que quizás? Pero si nos urge! Ok, a cultivar la paciencia. Le llamamos y nos invitó primero a conocernos, a tomar un trago y conocer a sus roomates. Fue una noche de lo más agrdable, Thomas es muy simpático, se ríe con facilidad y tiene buen humor.

En el departamento viven Tom, Vynka (tia de de Tom) y Vanessa, muy lindas ambas y con su carácter e ideas autónomas. Vynka, es toda un Mujer independiente, bella, activa, muy realizada y siempre en busca de un nuevo reto en su vida, mientras se la pasa bien y trabaja con mucha responsabilidad; es como una neoyorkina en Bolivia, por lo tanto un  poco incomprendida, pero satisfecha consigo misma, lo suficiente para que no le importe el que dirán y aun un poco exigente como para seguirse superando,  bailando y amando. Vane me sorprendió mucho, pues yo sólo la veia salir y llegar, volver a salir, aguantar los apuros de los demás para salir a bailar, tardarse horas bañándose, salir hecha una reina y sonreir con facilidad. Pero una tarde-noche, nos dio una clase extensa de política boliviana, su propio punto de vista, basado en su participación en varios movimientos sociales, entre  proyectos y oficinas donde pudo ser testigo de corruptelas, desvíos, dobles caras y desfachateces de algunos agentes de gobierno y otros particulares. Al parecer, esta administración tiene mucho que cambiar de fondo, en la gente, en su equipo de trabajo si quiere lograr la simpatía de la clase media y una realidad mejor para la gente más pobre. "por lo pronto" dice Vane "algo que sí le reconozco (a Evo Morales) es que la gente ahora está más orgullosa de sentirse indígena, porque antes  era como una vergüenza o una sensación de inferioridad. Ahora estamos al tú por tú y la gente te mira con mucha dignidad" Cierto, digo yo.

Salimos de la Paz rumbo a Sucre, otra Ciudad Colonial! Yupi!

domingo, 13 de marzo de 2011

Puno, a orillas del Lago Titicaca


El bus desde Cusco nos dejó en Puno al despuntar la noche, la terminal de buses está como en otras ciudades, en una zona comercial  con su respectiva carga de caos y bullicio, pero también con una sensación de "realidad", de la vida cotidiana, una vista del tipo de gente, del trato que tienen entre sí hombres y mujeres en iguales condiciones (ambas precarias) y cómo se las ingenias unas y otros para subsistir, ofrecer, crear y vivir en un contexto adverso, pero que alcanza para un mínimo de dignidad. Den gracias los gobiernos de America latina que la gente puede aún comer y que incluso encuentra motivos para sonreír en medio del lodo, el plástico que rodea nuestras vidas y el humo de los motores.
De haber sabido, tomamos un moto-taxi!

Caminamos cerca de 12 calles hacia el centro ("sí, está como a tres cuadras" nos decían unos,  "faltan como 4 calles" aseguraban otros) que tiene una placita con jardines y hacia el sur se extiende una avenida peatonal con los bares, cafes, restaurantes, bancos, tiendas, etc. 3 calles llenas de actividad en medio de la noche.


Entramos a un internet a dejar un "Saludo desde Puno, a orillas del Lago Titicaca" en facebook y a ver si había alguna respuesta en Couchsurfing.... y nada. Decidimos pasar la noche en un hostal, buscamos alguno barato y encontramos un par que eran baratos, pero se veían muy descuidados... o será que el primero que vimos era un poco más caro, no tanto, y los demás se veían muy mal en comparación. No sé, pero decidimos quedarnos en el primero, un hotel que además esta administrado por una señora indígena y sus hijas. Gran habitacion con 5 camas, aunque la señora dijo que no habría nadie más aunque llegara más gente. Gracias!

Fue en Puno donde me compré un sweater gris oscuro de pelo de llama. Se lo compré a una señora muy amable y risueña, llamada Susana (como mi hermanita! ¿Será que todas las Susanas son tan encantadoras?), la segunda noche que nos quedamos en  Puno con las propinas que llevaba hasta ese momento. Por la mañana salimos a conocer y desayunar, Huy! venden unos desayunos-almuerzos requetebuenos! Incluyen una sopa espesa, arroz (siempre te servirán arroz, comas lo que comas) y algún guiso. El almuerzo esta mejor todavia! Carne deshebrada o pollo en guiso, albóndigas! En fin, paseamos un poco junto al lago, tratamos de llegar justo a la orilla, pero ese lado está rodeado de una zona pantanosa, sólo Branko fue suficientemente atrevido para acercarse bien, bordeando una pequeña construcción de piedra, malla de metal y algo de madera... Casi se cae! pero tuvo buen equilibrio y hasta sacó un par de fotos.



Este, el segundo día, salimos temprano para ver si había alguna respuesta en CS... y nada; pero como soy un hombre de acción y en uno de los perfiles venían datos suficientes para localizar a uno de los CS llamado Juan Carlos, pues que pongo a buscar el internet donde trabajaba y claro que lo encontré, nos saludamos y él me dijo que sí había visto el mensaje, pero no había podido responder, aunque sí podíamos quedarnos una o dos noches... Perfecto! Estamos muy agradecidos con Juan Carlos por su hospitalidad y porque gracias a eso pudimos ahorrar para el transporte hacia La Paz y comprarme un sweater peruano, tratando así de ayudar también en la economía local de mujeres decididas y risueñas. Gracias!

Pasaron esos tres días de trabajo y exploración y quedamos listos para tomar nuevamente nuestras mochilas y dirigirnos rumbo a La Paz, Bolivia. Tomamos un bus que nos llevó rodeando gran parte del Lago y que nos dio vistas espectaculares, pasamos la frontera con decenas de turistas mayoritariamente argentinos y europeos, luego tomamos al atardecer otro bus que desde Copacabana siguió por la orilla, un barquito que nos llevo a todos los pasajeros por un lado mientras el bus iba en otro barco y luego de reunirnos con él (o mejor dicho, en él) seguimos hasta llegar cerca de las 10:00 pm a la Ciudad de La Paz.

La Paz sea con todos ustedes también,
R2